EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA TODOS
Los
docentes desempeñan un papel determinante en la formación de las actitudes de
los educandos. En ellos se debe despertar la curiosidad, desarrollar la
autonomía, fomentar el rigor intelectual y crear las condiciones necesarias para
el éxito de la enseñanza formal y la educación permanente. La importancia del papel
que cumple el personal docente como agente de cambio, favorece el entendimiento
mutuo y la tolerancia, participando en la formación del carácter y la mente de
la nueva generación.
Teniendo
presente la función de la escuela y sus docentes como reproductora de la
formación social, es importante que se plantee una práctica educativa basada en la motivación endógena del niño,
estimulando el desarrollo a futuro del pensamiento formal, y así extender la
capacidad científica a otros ámbitos de su vida, lo cual, junto con el
desarrollo de ciertas actitudes será el fundamento para una actuación efectiva
ante la problemática ambiental. Por
consiguiente, se debe destacar la importancia que representa para el proceso
educativo el contacto del niño con el medio físico, natural y social.
La
educación ambiental incumbe, de alguna manera, a los profesores de todas las
materias y todos los niveles. Es por ello que se debe incorporar un enfoque
ambiental a la mayoría de los programas existentes, pero este cambio no servirá
de nada si el personal docente no cuenta con la formación adecuada, puesto que
la formación del profesor constituye uno de los aspectos más importantes y significativos
del desarrollo de los programas de educación ambiental. En este sentido se
comprende, la educación ambiental como el reconocimiento de valores y
desarrollo de aptitudes y actitudes necesarias para comprender y apreciar las
interrelaciones entre el hombre, su cultura y su medio biofísico.
No
se puede decir que la educación ambiental no exista, lo que existe es una
desorientada y vacía educación ambiental, el desconocimiento objetivo del
medio, la falta de disfrute del mismo, la pasividad ante la problemática
ambiental y la separación entre lo social y lo natural. La supuesta educación
ambiental se ha convertido más en un asunto publicitario que ocupa vallas y
espacios en los medios de comunicación que un fundamento esencial en los
quehaceres educativos.
Es tarea de los seres humanos
remediar o por lo menos solventar una parte de estos problemas para de esta
manera mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de la tierra, la
educación es uno de los principales elementos para esta acción, no solo
transmitiendo los conocimientos acerca de contenidos sino más bien
sensibilizando desde temprana edad a la conservación del ambiente.
Es
necesario entonces que se realicen esfuerzos para desarrollar en el profesor
una conciencia crítica de los problemas del medio ambiente, y así inducirle a sus alumnos a tomar actitudes responsables
ante el mismo. La educación ambiental tiene un carácter permanente y será en
gran parte el resultado de actividades auto educadoras, la práctica de investigaciones
de tipo ambiental constituirá un elemento formativo de máxima importancia. Estar
al tanto de los problemas ambientales de la zona donde se inserte el colegio es
una fuente continua de actividades, los alumnos pueden participar en la
resolución y gestión de algún problema ambiental.
Si
la educación ambiental persigue el desarrollo de personas capaces de analizar
objetivamente la realidad, valorarla desde su personal opción ideológica y
actuar con coherencia, se podrá acercarse a un medio ambiente reconocido y
valorado. Surgirá entre los alumnos el debate, el juicio de valor, el sentido
de responsabilidad, el contraste de posiciones y toma de decisiones acertadas
ante los problemas del medio.